POSTALES A SU MEDIDA

Editorial 2018

El año de los pies

2017 fue sin duda el año de los pies. Con la llegada del otoño, que se mostró muy enojado con la competencia –de los pies-  en eso de llevar las hojas de un lado para el otro. Las calles de nuestra ciudad desbordaron de extremidades.

Es sabido que al poder le gusta imaginar las personas de a una. Un ciudadano, un sujeto, un solitario (e indefenso) protestón.

El primer problema es que los pies ya son dos y a medida que en su marcha suman también multiplican  por  dos.  Asï Buenos Aires  desbordó  con las zapatillas de las jóvenes docentes y los zapatos de las veteranas. Marchando, bailando, reclamando. Después vinieron los estatales con su pechera verde y los dientes apretados. Miles y miles de pies pidiendo conservar el trabajo.

Con la elegancia de las hojas al viento llegaron las mujeres pisando fuerte en las calles por el ni una menos. Hay que sumar hay que sumar cuidado, protección, respeto. No hay que restar mirando a otro lado. Y van los pies….

A unos jueces trasnochados se les ocurrió multiplicar injusticia escribiendo dos por uno.  En un periquete los pies ocuparon la calle y las calles y las plazas de todo el país. Y cada uno llevo un pañuelo blanco para que quedara claro quiénes convocaban. Y  a los jueces los mandaron a rendir de nuevo aritmética.

Avanzando diciembre los pies de jubilados y trabajadores y gente y más gente cubriendo la ciudad. A pesar de las balas de goma y los gases y los motoqueros de los malos pisando los derechos de la gente directamente en sus cuerpos. Hay una danza que avanza y retrocede pero está. No alcanza el aire irrespirable. 

También fue el año del primer ciudadano que desapareció por muchos días. Y otra vez los pies marcharon incansables hasta recobrar su cuerpito mojado y mudo para siempre.

Hay quienes ubican todo el poder en la cabeza. Pero en realidad en los cambios más importantes que logró la sociedad el poder estuvo en el corazón. En los sentimientos, en los principios. El corazón le da poder a los pies que vuelan cuando late con fuerza.

Supostal  es parte de este mundo. Y se siente  orgullosa de una sociedad donde se marcha cuando hace falta. “pie que pie que pie con mano que vamos que pie con pie” escribía Nicolas Guillen

Queridos amigos, queridos emprendedores.

Esperemos un 2018 más amable, con senderos para crear y para trabajar. Y por supuesto preparados para caminar lo que haga falta.

Diciembre de 2017


Luis Manevy